Nosotros

Desde Medellín. Cultura, nube, dinero.

La historia del equipo: hitos y fundadores. Lo que construimos, tesis, cifras — en inicio, en cada solución, en Inversores. Ahí está al día.

Hitos

Cómo llegamos.

2014–2017

Laboratorio y música

Alexander experimenta en el cruce entre arte y obsesión por sistemas; Cristian aprende a programar desde niño y entra a la música sin consumir de forma pasiva.

2017–2020

Industria en carne propia

Cristian produce y lanza con Shennay; aprende en la dura que sin registro y sin cobro correcto el éxito se evapora. Esa lección se convierte en semilla de Sleem.

2018+

Diálogo de arquitectura

Alexander y Cristian dejan de hablar de "empleos" y empiezan a diseñar sistemas: cómo se rompe el mundo y cómo construir algo que no se caiga con el primer scaling.

2020–2023

Qué Código y Loro Musical

Cristian escala ingeniería a nivel bancario y luego ve desde operaciones los mismos fallos sistémicos de distribución que lo perjudicaron como artista.

Ago 2023

Sleem registrado

Lanzamiento oficial: en agosto de 2023 queda registrado Sleem y formaliza lo que ya se venía cocinando — infraestructura para que independientes dejen de ser productos y empiecen a ser negocios.

Fundadores

Dos historias. Una dirección.

Una viene de música y código. La otra de arquitectura de sistemas. Lo que comparten: negativa a sistemas cómodos.

Retrato de Cristian Álvarez (Cris DAM)

Cristian David Álvarez Martínez

Fundador y CEO de Sleem

Cris DAMEmprendedor tecnológico y músico — construye entendiendo primero cómo funcionan las cosas.

Nací en Medellín el 18 de noviembre de 1998 con un rasgo que define todo lo que hago: no puedo hacer algo sin entender cómo funciona. Desde los 7 años, lo que me atraía de la tecnología no era consumir sino decifrar. Aprendí en YouTube, foros, documentación. Construí mis primeras webs con WordPress y HTML mientras mi familia se mudaba de ciudad en ciudad — algo que hoy veo como la mejor escuela de adaptación.

La música llegó a los 10 años y nunca me solté. Produje, mezclé y lancé con Shennay — llegamos a superar el millón de streams de forma orgánica. Pero también viví el lado oscuro: sin registros, sin cobros correctos, contratos que me amarraron. Fue una lección cara que cambió todo. Esos mismos fallos sistémicos que me perjudicaron como artista se convertirían, años después, en la semilla de Sleem.

Fundé Qué Código a los 17. Lo que empezó en una sala se convirtió en infraestructura a escala empresarial — incluyendo bancos de inversión—. Aprendí qué hace rentable un negocio, cómo funcionan realmente las empresas. Pero quería construir algo mío.

En Loro Musical, como Director de Operaciones, vi desde el otro lado los problemas sistémicos de la distribución musical: reportes caóticos, regalías que no llegaban, transparencia cero. Exactamente lo que me había perjudicado años atrás, ahora desde la perspectiva del operador. Ahí comencé a diseñar lo que hoy es Sleem.

Registro Sleem en agosto de 2023. El objetivo no cambia: que artistas independientes dejen de ser productos y construyan negocios reales. Transparencia. Tecnología seria. Equipo humano. Esos son los tres pilares. Opero entre España y Medellín, y sigo haciendo música como Cris DAM — porque la música no es un hobby, es cómo procesan las personas.

Retrato de Alexander Aguirre (Brauggen)

Alexander Aguirre Londoño

Head of Innovation & Co-fundador · Sleem

BrauggenMejor conocido como Brauggen — desde el cuarto experimentador hasta arquitecto de sistemas.

Desde 2014 pasé años en un cuarto experimental en Medellín, mezclando sonido, frecuencia, arte. Para otros era «raro». Para mí era arquitectura: entender cómo se juntan cosas que parecen incompatibles. Lo importante fue aprender que si no te gusta el sistema, no te adaptas — lo cambias.

La música no es lujo. Es el mecanismo más fuerte que tenemos para procesar emociones y sobrevivir sistemas rotos. Las personas siguen buscando una frecuencia que las mantenga cuerda incluso cuando todo se cae. No vendemos un producto: optimizamos la frecuencia que hace que la gente pueda estar bien en un mundo que pega duro.

La visión cambió cuando conocí a Cristian. Toda idea necesita un espejo que devuelva capacidad operativa, no ego. De esa colisión nació Sleem — no como experimento, sino como arquitectura.

Desde 2018, nuestro diálogo no es de «carreras» sino de sistemas. ¿Cómo funciona el mundo? ¿Cómo se rompe? Nos metimos en la maquinaria real: servicios de capital para ver cómo se mueve dinero y dónde se atasca; music-tech para probar que ritmo y código son el mismo código con dos caras.

Dejé de juzgar personas y pasé a juzgar sistemas. Las «mejores prácticas» casi siempre son hábitos viejos disfrazados de sabiduría — cicatrices de empresas que sobrevivieron, no blueprints de quienes lideran.

Todo converge aquí: el cuarto experimental, los años obsesionados con arquitectura, la decisión de no aceptar «así se hacen las cosas». No somos una startup más. Somos la respuesta de una década de negativa a los sistemas cómodos. La ambición tiene criterios. Venimos a mover la frecuencia.

Dónde profundizar

Inicio para la narrativa pública y un vistazo a cifras; cada solución para cómo trabajamos con ese frente; Inversores para información a capital, métricas y el perfil formal.